martes, 24 de febrero de 2015

Proyecto solidario "Pintando Cimas"


 Proyecto al que dedicaré parte del tiempo, con el que dejaré gran parte de la competiciones a un lado y me centraré en el.... Solo os puedo decir, que desde hace dos meses, he empezado junto a Pablo y el equipo de EnfoKarte a grabar un vídeo para presentarlo y explicarlo... Pero como veo que están surgiendo muchas dudas y preguntas, aquí os lanzo un pequeño adelanto con sus respectivos puntos y seguidos que serán resueltos en el vídeo. ...

Nace un proyecto solidario llamado “Pintando cimas” de Búscame en la cima. Carlos Chamorro, maestro del centro educativo SAFA Baena y corredor por montaña, dirige este proyecto ambicioso  cuyo  objetivo principal es llevar con sus propias manos material escolar a los pueblos de montaña más pobres y humildes.

Para cubrir los gastos de esta idea, han pensado  vender camisetas de Búscame en la cima, incluyendo también sorteo de material técnico firmado por los deportistas más prestigiosos a nivel mundial. Contará con un equipo humano que ha creído en este proyecto desde el principio. También contará con el apoyo de sus amigos y de gente de reconocido renombre…

Los primeros pueblos a los que llegarán los materiales se sitúan en la región del Atlas (Marruecos), puesto que él es conocedor de la escasez de estos en esta zona.

 Es una idea pequeña, pero realizada desde el cariño y el amor a los que más lo necesitan, pues Carlos ha crecido en un ambiente de solidaridad y generosidad.

 GRACIAS por todo a la gente que apoya a Búscame en la cima y Pintando Cimas.


“Es en la cima donde hay que buscar a estos gladiadores de las alturas y el aire, allí donde el correr se torna en un volar hacia los sueños del corazón. Búscame en la cima, declara Carlos Chamorro en su diario personal, cuyo símbolo ha trascendido su ámbito más cercano para ser compartido, disfrutado y recreado por un sinfín de amigos de cientos de lugares en todo el panorama nacional e internacional. Carlos es un artífice de los sueños que se hacen sonrisa y que se contagian con una naturalidad pasmosa, ya que generan una ilusión que difícilmente no llega a ser compartida. Sus cimas se hacen camino para aquellos que aspiran a proyectos que sólo son para minorías”, por Jose Chamorro.

Podéis seguir el proyecto en las cuentas oficiales de Instagram #pintandocimas y Twitter @PintandoC o en el facebook público de Búscame en la cima.

Si alguien cree que puede aportar algo al proyecto, el correo oficial es pintandocimas@hotmail.com

Web oficial www.buscameenlacima.com





viernes, 9 de enero de 2015

Proyecto Solidario "Pintando Cimas" Esas personas que creía yo que necesitaban tanto y que realmente tenían lo más importante, que era la capacidad de saber vivir intensamente con lo que tenían... Gracias Esperanza por estar siempre cerca de mi.


Carlillos............se me ha quedado tanto que decir, que te escribo para expresar un poquito de tantos sentimientos que aparecen cuando comienza un proyecto como el tuyo. Y no escribo para quedar mejor, sino porque creo que se lo debo a muchas personas gracias a las que veo la vida de forma muy similar a como la ves tu. Se lo debo a nuestros padres, a Manoli y Rosi, a Chamorro y Rafa Torres, que nos han enseñado a creer en nosotros mismos y nos han dado las herramientas y los valores para conseguirlo. Se lo debo a nuestros hermanos, Jose y Grego, que han sido nuestros compañeros en todos nuestros sueños. Se lo debo a personas como Miguel De La Cuadra Salcedo y a mis compañeros cooperantes en el Sáhara que siembran las semillas de la cooperación, a mis compañeros de trabajo, a mis amigos, a mis pacientes que son capaces de sonreir cuando los atiendo a pesar de estar enfermos, ... y a personas como tú, que confiáis tanto en mí y sois capaces de movilizar a los demás para ir creando un mundo mejor y enseñarnos que en la vida el éxito está en las cosas sencillas y en acompañarnos unos a otros en el camino.

Cada vez que me propones algún proyecto, vienes a mí con ese brillo en los ojos y esa sonrisa de entusiasmo que te he comentado que fue lo que me sorprendió de los niños a los que yo creía tener que ayudar y que al final fueron ellos los que me ayudaron a mí. Me enseñaron otra forma de ver la vida, a disfrutarla, a sentirla, a compartirla, a soñarla.....Esas personas que creía yo que necesitaban tanto y que realmente tenían lo más importante, que era la capacidad de saber vivir intensamente con lo que tenían.
Proyectos como el tuyo consiguen que paremos esta vida tan rápida que llevamos y nos planteemos lo verdaderamente importante de nuestra existencia. 
Yo quiero que mis niñas crezcan rodeadas de personas como tú, con la fuerza de creer en proyectos para mejorar el mundo, con la confianza de saber que con esfuerzo, las cosas se pueden conseguir, que sepan levantarse cuando uno tropieza, que disfruten de cada momento, que sepan sentir la mano en la que te puedes apoyar y a la vez, sepan ofrecerla sin esperar nada a cambio.
Quiero enseñarles que la vida así es como merece la pena y por eso quiero que todos los niños, y también los mayores, tengan las mismas oportunidades. Se lo debemos a ellos, que nos enseñan a aprovechar la esencia de la vida. Se lo debemos a ese brillo en esos ojos tan abiertos y felices, y en esas sonrisas que pintan el mundo de esperanza y entusiasmo.
Pintemos cimas y caminos, pintemos la vida, demos gracias porque existan personas como tú que siguen teniendo sueños.
Tu amiga
Esperanza

domingo, 19 de octubre de 2014

La naturaleza, cómplice de madre e hijo, se quedó en un segundo lugar, el viento se mantuvo en calma, la luna iluminó la escena.


Un viaje siempre es algo especial. Mis padres desde muy pequeño me inculcaron que el mayor aprendizaje de una persona es conocer otras culturas y otras gentes, tan distintas pero a la vez tan parecidas. El viaje al pueblo de Zaid se ha convertido en una experiencia tan especial que quizás a día de hoy algo de mí perdure allí -parecerá una frase hecha, pero verdaderamente es lo que siento-. Sus gentes, su cultura, su familia, sus colores, sus montañas… Viví sensaciones tan especiales, tan intensas que me cuesta encontrar las palabras para expresarlas. La causa: una boda; la compañía: un grupo de amigos montañeros (Ana, Alfonso, Facha, Inés y el que se dirige a vosotros). Nuestro amigo Zaid se casaba y nos ilusionaba enormemente formar parte de uno de los momentos más importantes de su vida.
 El desplazamiento hasta el pueblo de nuestro amigo se desarrolló como una auténtica aventura de 22 horas entre coches y barco, por lo que el cansancio iba apareciendo en nuestros rostros como si de un ultra se tratara, aunque la sonrisa no se desdibujó de nuestras caras como tampoco la ilusión por llegar a nuestro destino. Cuando las montañas del Atlas empezaron a aparecer ante nuestros ojos, caía ya la noche sobre los desérticos valles, por donde se iban colando de vez en cuando algunos oasis. Empezábamos a cruzar entonces pequeños pueblos. De estos me sorprendía la ausencia  de cualquier tipo de alumbrado público. Pequeñas bombillas eran las que indicaban la existencia de pequeñísimos locales comerciales, en los que se podía encontrar de todo. Cruzamos Imichil, la última población a la que llegaba el asfalto, y pasaríamos pronto a la pista de tierra. Fue una carretera flanqueada por montañas de 3.000 metros y parecida a la huella que deja una serpiente al reptar la que nos llevó al pequeño pueblo de Zaid. Llegar allí fue como retroceder 2.000 años en la Historia. Es sorprendente ver que las construcciones están hechas a base de troncos de árboles y adobe. 


El recibimiento de su familia ya caló en lo más profundo de cada uno de nosotros. El reencuentro de Zaid con su madre nos mantuvo en un silencio sepulcral durante un largo y emocionante momento. El  silencio se adueñó del espacio y nuestros vellos se erizaron al contemplar tan cálido abrazo. La naturaleza, cómplice de madre e hijo, se quedó en un segundo lugar, el viento se mantuvo en calma, la luna iluminó la escena.
 Esos días esta familia nos dio cobijo y alimento, además de un trato sin igual. Es alucinante comprobar con cuán poco se puede vivir; lo felices que son con lo poco que poseen: una vaca que ordeña su madre mañana y tarde, unos discretos cultivos bañados por un riachuelo, el rebaño que les proporciona carne para todo el año… ¿Es necesario más para vivir? Son tantas las preguntas que me surgieron… Son tantas a las que no encontraba respuesta…
 Uno de los días que salimos a correr por las montañas, hicimos una torre de piedras para que quedara de alguna manera nuestra huella en aquel lugar. La más importante de todas estas piedras viajó con nosotros hasta allí, se trata de una valiosísima piedra que ha sido pintada por otra compañera que nos acompañaba de una manera espiritual esos días, Noe.
Del día de la celebración solo cabe decir que fue muy peculiar… (¡Los invitados iban en camión!)  La presencia de mis padres, junto a unos amigos suyos, dio más emotividad a la situación. Pero la hora de regresar se acercaba mientras los invitados continuaban festejando el enlace, pues allí estas celebraciones se extienden hasta tres días. Estos hicieron un alto para acompañarnos al coche que nos iba a traer, entre otros muchos medios de transportes, al sitio desde el que hoy lo revivo todo.
Me sentiré eternamente agradecido a esas personas con las que pasé estos días que van a quedar grabados no solo en mi retina, aquellas que han hecho que el largo viaje de vuelta de 27 horas mereciera la pena y no resquebrajase la bestial sensación de haber vivido, haber aprendido, haber crecido tantísimo en solo unos días...



jueves, 16 de octubre de 2014

"Quizás no supiéramos todos los detalles de nuestra vida pero si sentíamos ese lazo de amistad que nos había unido en la distancia". Carta a Carlos Chamorro.




Carta a Carlos Chamorro.



Se dice que cada momento es único e irrepetible y ciertamente así es, nosotros día a día intentamos disfrutar de cada instante, de cada sensación y de  todo lo que otras personas aportan a nuestra existencia, intentando vivir con una visión positiva de la vida y dando lo mejor de nosotros mismos, ¡así es el equipo de En positivo+!



Hace un tiempo, a través de nuestra página conocimos a varios corredores de montaña y entre ellos a ti, Carlos Chamorro (Búscame en la cima), todo fruto de las casualidades, ya que nosotros ni somos corredores ni deportistas ni famosos…



La motivación y la fuerza que emanaban tus palabras nos conquistaron y acabamos siendo amigos en la red, Búscame en la cima y En positivo+ comparten una actitud positiva, luchadora, enamorados de las montañas y llenos de vitalidad.



Recuerdo que en el primer vídeo que realizamos subiendo una de las piedras de Ann y Noe, incluimos el símbolo con el cual se identifica Búscame en la cima, ese triángulo formado con ambas manos,  porque nosotros sentíamos esa conexión, esa energía que te da la montaña sin pedirle nada a cambio.



Lo más sorprendente de todo es que nosotros no te conocíamos personalmente ni a ti, ni a ninguno de los corredores con los que habíamos entablado amistad y fue la historia de las piedras de Noe la que acabó por hacer que la magia sucediera y pudiéramos conocernos en persona.



Hace una semana recibimos un mensaje de David donde nos invitaba a ir a conocer a Noe, a ti y a otras personas relacionadas con la historia de las piedras que suben cimas. ¡Y cómo no! ¡Nos hacía tanta ilusión! que sólo preguntamos por la hora y el lugar.



Llegó el día tan esperado y allí nos encontramos 6 amigos que jamás se habían visto las caras frente a la puerta de la casa de Noe y de su familia. Y aunque parezca mentira, en ningún momento pensamos que éramos desconocidos, porque con toda seguridad te podemos decir que no lo éramos. Quizás no supiéramos todos los detalles de nuestra vida pero si sentíamos ese lazo de amistad que nos había unido en la distancia.



Disfrutamos muchísimo con ese encuentro y la visita a Noe, donde pudimos ver la fortaleza de esos padres ante a situación que estaban viviendo y la preciosa mirada de Noe encantada de conocer a algunas de las personas que subían sus piedras pintadas con todo el amor del mundo a esas cimas bien alto.



Te aseguramos, que recordamos ese día con ilusión,  rememorando esas sonrisas y sonrisas que nos echamos, esa complicidad entre todos los que allí estábamos disfrutando el momento sin más. Un bonito y mágicomomento.



No había finalizado nuestro recuentro y ya estábamos planificando volver a vernos, y es que cuando la vida te da algo bueno…simplemente quieres más.



Así que ….

Carlos, ves pensando cuando nos vas a alegrar la cara y el corazón con una nueva visita a Barcelona.



PD: Nuestra “logística” o mejor dicho …. Nuestro chico de “logística” ¡¡¡es único!!! y nos llevará donde elijamos.





Un abrazo enorme del equipo de En positivo+

miércoles, 1 de octubre de 2014

"UN DEBUT SOÑADO EN EL UTBS" por Manuel Cayuela.




Mi amigo Manuel Cayuela hace unos días debutó en la prueba de ultradistancia ULTRA TRAIL BOSQUES DEL SUR, le pedí que con unas palabras describiera sus primeras sensaciones y emociones en ese momento... Aquí os dejo con una lectura, que expresa el sentimiento de muchos de nosotros...

UN DEBUT SOÑADO EN EL UTBS

A día de hoy 28 de septiembre de 2014 puedo decir que he completado mi primer ultratrail, 125km+ 3 kms perdido con 4000+. Fueron 27 horas donde pude disfrutar, reir e incluso llorar. Es increíble lo que se puede sentir en una prueba así. A los que nos llaman locos les digo que vendita locura por vivir y por compartir algo increíble, indescriptible. En esta distancia he conseguido darme cuenta de lo sencilla que es la vida, de lo simple y básico que es el ser humano y de lo compleja que es la mente. No puedo recordar ya los cambios en el estado de ánimo que tuve, casi tantos como subidas y bajadas tenía la montaña, pero mi determinación era clara: “he venido a acabar y lo voy a conseguir”. Esta consigna estaba grabada a fuego en mi mente. Aún así, en el km 107 sentí que un trozo de mi corazón se marchaba, pero tuve suerte y un ángel cartagenero vino a salvarme, a cuidarme, me dio su ropa, su cariño, su comida, su hombro para llorar y me hizo sentir que podía y pude (gracias David). Una vez más la montaña me regalo unas vistas impresionantes, un agua nieve que me hizo sentir minúsculo, un aire que movía todo mi ser y sobre todo me regalo 21 km preciosos junto a un ángel que jamás olvidaré. Como tampoco olvidaré a todos los voluntarios de mi club: Merche, Magdalena, Toñi, Raquel, Javi, Encarna, Naza, Pinte, David que me animaron y cuidaron, así como a la más importante Maite, mi mujer y mejor amiga que me ha apoyado y aguantado desde siempre. Ella me acompaña en el ultratrail de la vida, que para mi es el más importante que todo corredor puede correr. Nadie como ella me quiere, nadie como ella ha confiado en mi y me ha ayudado a conseguir mi sueño de ser finisher.

martes, 9 de septiembre de 2014

"Unas vistas increíbles inundaban mi alma, se cernía ante mí un amanecer cargado de colores, de miles de matices que penetraban en las pupilas y en el espíritu" por Lola Rodríguez.




Mi amiga Lola Rodríguez, en primera persona, nos cuenta su ascensión al Veleta y Mulhacén en el mes de Agosto, junto al grupo de amigos Safa Baena, Cáliz, Arcas, Ángel, Tomás, Chamorro...

Llevábamos planeándolo mucho tiempo y nunca llegaba el día. Yo quería y no quería pero ese día llegó, fecha y hora, no había marcha atrás.
Quedamos a desayunar en un barecito camino de Sierra Nevada, unas vistas increíbles inundaban mi alma, se cernía ante mí un amanecer cargado de colores, de miles de matices que penetraban en las pupilas y en el espíritu. Yo, tímida ante la maravilla que se colaba ante mí, quede en silencio sin poder decir nada.
Por fin llegaron todos y ya juntos partimos hacia la Hoya de la Mora. Al bajarnos del coche hacia un frío casi invernal, la ropa que llevaba me parecía insuficiente para aguantar la subida pero ahí estaba mi Carlitos sacando de todo de su mochila, guantes, cortavientos….
Comenzamos el ascenso rápido deseando entrar en calor,  la Virgen de las Nieves nos observaba y hacia ella nos dirigíamos.
Subimos al Veleta como dice Cáliz “vamos a ver, saltalindes, un ratito trochando y un ratito por carretera”. Carlos nos llevaba por donde no había camino entre pizarras y rocas. Coronamos el Veleta y seguimos el camino hacia el Mulhacén, ¡ uf!, ¿sería capaz?.
Bajamos hasta el refugio, parada técnica, chocolate y frutos secos mientras las risas y las bromas se hacían eco entre esas cuatro paredes. El frío no cesaba y el viento cortaba la respiración.
Sin más preámbulos nos pusimos en camino. Las vistas eran asombrosas, las lagunas salían a nuestro encuentro continuamente, aun quedaban neveros. Seguíamos subiendo y el aire se hacía pesado y denso.
Último trecho, ascensión al Mulhacén, tan cerca y tan lejos a la vez, surgía ante nosotros majestuoso, inalcanzable, al menos para mí. Arcas con su mirada siempre en la cima me hacía buscar una piedra blanca que realmente no existía pero que pretendía que fueran mis miras para no abandonar. Tomás nunca dejó que me quedara atrás. Ángel me daba charla, intentando desviar mi atención de las piernas que pretendían dejar de responderme para seguir caminando. Monolito tras monolito, esperándonos los unos a los otros, siempre juntos. Al fin, cumbre, Mulhacén, estaba eufórica, lo había conseguido.
Todo fue fácil a pesar de la dificultad que para mi entrañaba subir. Tuve junto a mí al mejor equipo, la mejor gente que no me iban a dejar abandonar, aunque lo pensé alguna vez, ellos estaban ahí. Me decían: “Pasa la primera, pon tu el ritmo” y ellos se adaptaron a mi falta de experiencia y a mis miedos por no conseguirlo.
Solo os puedo decir ¡GRACIAS! por brindarme la oportunidad de subir al pico más alto de la Península y sentirme fuerte por hacerlo.